La palabra FELICIDAD tiene connotaciones diferentes, hay quienes la asocian con poder y dinero, otros con logros alcanzados, con el reconocimiento de los demás… para los románticos estar enamorado sería gozar de la felicidad plena, para los amargados es aquello que nunca tendrán, para los narcisistas con sentirse bello sería suficiente, para los artistas con culminar una obra de arte….. en fin, el significado depende de la corriente que cada quien desee seguir…. En otras palabras, se trata de una elección personal.La aparente trivialidad de la vida de Poppy, protagonista de “Happy Go Lucky” enseña mucho mas de lo que quizá un “aparente hombre de éxito” podría hacer. Poppy es una chica de treinta años, maestra de kínder, sin automóvil, sin novio, sin casa… pero… con un activo clave: una actitud positiva ante la vida, lo que por añadidura le produce felicidad, misma que irradia a sus alrededores a través del magnetismo que la palabra FELICIDAD tiene consigo. ¿Te has puesto a pensar en qué consiste tu magnetismo?.
Personalmente he vivido varias etapas en donde “aparentemente” tengo todo y sin embargo no me había sentido feliz, siempre me preocupaba por algo que impedía gozar de esa libertad personal y elegía “vivir consternada”, desperdiciando un recurso irrecuperable: el tiempo. Creo que la asimilación de la felicidad es un proceso de maduración, donde las experiencias y un “moldeo” de carácter y manejo de emociones van quitando esa cortina de humo.
No hay vidas perfectas, hay decisiones correctas. Estamos a tiempo.
